Economía

Pequeños empresarios cubanos piden a Trump que cese hostilidad

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(Suministrada) La Habana, Cuba – En marzo de 2016, el entonces presidente estadounidense Barack Obama fue a cenar con su familia al restaurante San Cristóbal en el municipio de Centro Habana. Su visita le dio al establecimiento un empuje sin precedentes, por lo que los turistas comenzaron a llegar por cientos y las figuras de alto nivel no podían irse de Cuba sin pasar por el mítico recinto que recibió a la primera familia de Estados Unidos.

Esa imagen se ha esfumado y el dueño del establecimiento, Carlos Cristóbal, siente que el nuevo presidente Donald Trump le ha robado lo que Obama le dio, la oportunidad de que su negocio prosperara en un sistema socialista en el cual los pequeños empresarios recién emergen y combaten dia a día con las carencias de un país bloqueado económicamente desde 1962 y que se ha sumido en una crisis económica que responde igualmente a múltiples deficiencias internas.

“El negocio está al 20 por ciento de su capacidad. Las pérdidas ya se sienten. Después de Obama siempre estábamos entre 60 y 80 por ciento de capacidad incluso en temporada baja, eso ya no está”, dijo Cristóbal, el dueño de la “paladar”, como se le conoce en Cuba a los restaurantes privados, a la cual Obama y otros 20 presidentes de diversos rincones del planeta decidieron visitar.

Trump tiene que entender que sus medidas nos están afectando a todos, incluyendo a los empresarios que dice defender en Cuba, porque el mayor afectado es el pueblo cubano y nosotros somos parte del pueblo cubano”, agregó.

Cristóbal se refiere a la política de endurecimiento que Trump ha mantenido contra Cuba y que ha liquidado el deshielo fomentado durante la última parte de la administración de Obama, durante la cual se restablecieron las relaciones diplomáticas y se facilitó el turismo, aunque se dejaron vigentes las disposiciones del bloqueo o embargo económico.

Las últimas regulaciones de Trump prohibieron los viajes por crucero y eliminaron la popular categoría “persona a persona” para que los estadounidenses puedan visitar la isla.

Se prevé que el impacto de esa medida provocará un descalabro en la llegada de viajeros a Cuba, que había visto cómo los estadounidenses se convirtieron en la segunda fuente de visitantes a la isla, así como la de mayor crecimiento.

El golpe económico será mayúsculo y también pondrá en jaque la cifra de cinco millones de visitantes que Cuba quería quebrar este año, pues la decisión de Trump impactó unas 800,000 reservas en cruceros que iban a viajar a la isla y fueron cancelados.

Los pequeños empresarios privados, que recibieron todo el apoyo de Obama para desarrollar sus iniciativas, serán quienes más sufrirán esa ausencia,debido a que sus servicios están altamente vinculados a la industria turística.

Restaurantes, casas de alquiler, carros antiguos, guías turísticos, vendedores ambulantes, artesanos, entre otros, sienten ya el efecto de la ausencia de los cruceros.

“La Habana Vieja está vacía. No hay nada moviéndose, porque esto no sólo es por lo americanos, los europeos escuchan las noticias, se asustan y dejar de venir. Muchos negocios van a quebrar por esta política”, indicó Cristóbal.

Una visión que es compartida por José Ramón Valdés-Prado Wong, propietario del restaurante La Flor de Loto, en el Barrio Chino habanero.

Los turistas no están llegando, el golpe ha sido fuerte. Esto nos hace daño. Trump dice que quiere ayudarnos, pero lo que hace es golpear nuestros negocios, porque no sólo son los turistas, son los suministros. Está endureciendo el bloqueo y eso provoca que se complique que podamos tener acceso a mercancía para los negocios”, indicó el empresario cubano descendiente de chinos.

Su madre Margarita Wong Alfaro, quien a sus 74 años ha visto de todo, desde el cambio de mando en 1959 con la llegada de la Revolución, hasta la visita de Obama, sostiene que la política estadounidense no tiene sentido.

“Si queremos comprar vegetales o aceite o salsas básicas para nuestra comida, hay que traerlas de China, cuando en Estados Unidos está ahí al lado y cuenta con todo eso. Durante Obama vimos como estos dos pueblos se acercaron, lo que se puede hacer, hacia donde las buenas relaciones nos pueden llevar. Pero Trump va en la dirección opuesta y eso no tiene sentido, porque triunfa el odio”, indicó.

El clima no va a cambiar a corto plazo y los cubanos lo tienen claro, por lo que prefieren mirar más allá y sacar lo mejor de las circunstancias.

“Hay que adaptarse, Trump no durará toda la vida. Yo prefiero ser optimista y pensar que en un futuro cercano todo se soluicionará para el bien de los dos países”, afirmó Ismel Arias, el capitán de salón de paladar San Cristóbal, con ese aire de confianza que da la juventud.