Economía

Servicios de Salud: prioridad también en contingencia

Gabriel Abusada
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Larenses se ven obligados a caminar para ahorrar dinero de pasajes

Si multiplicamos la cifra inicial por ese tiempo en activo, es fácil concluir que hablamos de un consumo de diésel nada despreciable

Las Tunas.–Alrededor de 135 litros de combustible necesitan los grupos electrógenos del hospital general docente Ernesto Guevara de la Serna, para sostener los servicios de esa institución durante solo una hora.

Como promedio, en agosto, debido a la contingencia energética que vive el país, esos equipos, de los más grandes con los que cuenta el territorio, han debido funcionar hasta 12 horas en las jornadas de mayor déficit.

Si multiplicamos la cifra inicial por ese tiempo en activo, es fácil concluir que hablamos de un consumo de diésel nada despreciable.

Sin embargo, no ha habido un día, ni siquiera un minuto, en que la mayor institución asistencial de Las Tunas se detenga por falta de fluido eléctrico.

Con precisión casi milimétrica, y bajo estricta planificación, se garantiza el combustible necesario para que ni esa, ni en ninguna de las demás instituciones vitales del sector, detengan el curso de su objeto social.

No es sencillo, en absoluto, sobre todo si se añade a los datos anteriores que, semanalmente, el sector de la Salud consume el 60 % de todo el combustible que en esta provincia está destinado a los grupos electrógenos.

Pero más allá de cifras, se impone una verdad: la salud del pueblo es prioritaria y, por ende, sin importar los esfuerzos que ello conlleve, ni siquiera la compleja situación electroenergética impide que sean protegidos a toda costa los servicios que la garantizan.

UN ANÁLISIS DIARIO

«Respaldar la vitalidad del sector en medio de esta contingencia constituye para nosotros una prioridad desde el primer instante, y esa ha sido la exhortación a nivel de país».

Así comentó a Granma Fidel Gordo Escobar, coordinador del Gobierno Provincial que atiende el Programa de la Energía.

De acuerdo con el directivo, los consejos energéticos, devenidos grupos temporales en la actual contingencia, se reúnen de forma diaria, con el fin de evaluar todos los aspectos relacionados con el consumo de energía, medidas de ahorro, aprovechamiento eficiente y la distribución del combustible destinado a actividades de alta prioridad.

«Este es un grupo –apuntó– que no trabaja divorciado de la realidad. Aquí convocamos de forma diaria a los energéticos y directivos de los sectores priorizados, tomamos acuerdos de conjunto y adoptamos decisiones en concordancia con la realidad objetiva que tengamos.

«En el caso específico de Salud, ese sector posee 60 de los 327 grupos electrógenos con los que contamos en el territorio. La indicación ha sido que, cuando esos equipos lleguen a las 66 horas de cobertura, debe informarse de manera inmediata para poder actuar con tiempo suficiente».

No obstante, Gordo Escobar señaló también que, cuando se complejiza la disponibilidad de combustible para los grupos de alguna de las mayores instituciones hospitalarias, se organizan las afectaciones de manera que se proteja el circuito y no se detengan los servicios. «Ese es el compromiso con nuestro pueblo».

Omar Lores Espinoza, subdirector de los Servicios Económicos de la Dirección Provincial de Salud, corroboró a este medio las palabras del Coordinador de Programas.

Añadió que el hecho de contar con grupos electrógenos y generadores en las instituciones de mayor peso no implica que no se sigan estrictas medidas de ahorro; las cuales, por lo general, se circunscriben a las áreas administrativas, en las que no existe un contacto directo con el paciente.

«Hay que decir que, debido a la sobreexplotación de esos equipos, llevamos un seguimiento estricto de su mantenimiento, con las entidades encargadas de ello.

«Aunque en no pocas ocasiones faltan piezas de repuesto, como baterías, se pone mucha inteligencia en función de buscar soluciones alternativas.

«También a lo interno de las instituciones se revisan continuamente los equipos, para evitar las roturas que puedan causar la desconexión inesperada o los cambios de voltaje. Es un trabajo diario».

SIN AFECTAR LOS SERVICIOS

Es una realidad que no todas las áreas de Salud cuentan con equipos de respaldo tan potentes como los hospitales provinciales, y también es cierto que algunas instituciones sociales del sector no cuentan con ellos.

Sin embargo, la premisa ha sido mantener los servicios, con calidad y eficiencia.

Así lo puntualizó el doctor Henry López Giménez, subdirector provincial de Asistencia Médica.

«Se han buscado muchas alternativas –dijo–. Por ejemplo, reordenamos los estudios, sobre todo aquellos que dependen de equipos altos consumidores, pero sin disminuir las cifras de turnos ni limitando su uso cuando sean imprescindibles.

«También hemos organizado mejor el mobiliario clínico y no clínico, para aprovechar las áreas más iluminadas.

«Todo ello es controlado por la guardia superior de cada institución y de la provincia».

El doctor aseveró que se mantienen la actividad quirúrgica, la proyección comunitaria (interconsultas), la atención estomatológica y los servicios de rehabilitación.

Añadió que se chequea de forma constante el estado técnico de los equipamientos de los laboratorios clínicos, los de ventilación de las unidades de atención al paciente grave, el tomógrafo y los rayos X digitales, entre otros.

En relación con las instituciones sociales que no poseen grupos electrógenos, como, por ejemplo, los hogares de ancianos, López Giménez explicó que se ha indicado eliminar barreras que puedan provocar accidentes, elevar la calidad del servicio por parte del personal y buscar alternativas para la elaboración de los alimentos.

«Lo que no puede pasar es que se deje de brindar un servicio, que nuestro pueblo no tenga acceso a un proceder, o que disminuya la calidad de la asistencia porque no hay fluido eléctrico en un momento determinado.

«Así lo ha indicado nuestro Ministerio y así lo mantenemos nosotros», aseguró.

LOS RETOS DE SOSTENER UN HOSPITAL

El Guevara, como comúnmente lo llama el pueblo tunero, es el mayor centro asistencial de la provincia.

Sostenerlo implica un reto nada despreciable, en medio de la compleja situación que vive el país, a la que se suma la contingencia energética.

Es una instalación con alrededor de cuatro décadas, que no ha recibido nunca una reparación capital pero, aun así, mantiene sus servicios abiertos, con personal calificado y de apoyo, en función de pacientes y familiares.

Las cifras de combustible que necesitan sus grupos electrógenos (dos), para mantener la vitalidad de los servicios cuando falta el fluido eléctrico, como ya se dijo anteriormente, en no pocas ocasiones superan los mil litros diarios, siendo incluso conservadores.

Leonardo Cutiño Camejo, subdirector administrativo de la institución, explicó a este medio que los grupos electrógenos instalados en el hospital tienen el objetivo de suplir los servicios vitales ante un corte eléctrico de emergencia.

«Esos cortes, por lo general, nunca sobrepasaban la hora, salvo casos excepcionales, pero esa realidad ha cambiado durante la actual contingencia energética del país.

«Por ende, en cada corte eléctrico, el grupo debe trabajar hasta cinco horas de forma consecutiva.

«Siempre tenemos uno vigilando la red, o sea que, cuando se corta la electricidad, ese grupo arranca de manera automática; si ese tiene el más mínimo problema, arranca el otro, pero en ningún momento se desprotege el circuito de emergencia del hospital (terapia intensiva, salones de operaciones y de parto, cuerpo de guardia, lavandería, caldera, cocina comedor y el área de esterilización)».

Aunque de manera priorizada se garantiza el abasto de combustible certificado para el funcionamiento de los grupos y, a su vez, de ser necesario se protege el circuito, en la institución se han tomado medidas para un uso más racional y eficiente de la energía, explicó Cutiño Camejo.

«Estamos enfrascados en un estudio, con la Empresa de Automatización Integral Cedai, para calcular las cargas de modo más exacto, y así definir mejor las prioridades dentro de ese circuito de emergencia.

«Se concluyó también, en días recientes, una inversión en el área de la caldera, para reutilizar el vapor excedente en áreas como la destiladora, la lavandería y la esterilización.

«Eso representa un ahorro considerable, al poder efectuar, con vapor, actividades que hacíamos con energía eléctrica».

Mantener la vitalidad de los servicios de Salud es un compromiso ineludible. Uno al que no se renuncia, por dura que sea la contingencia.

Esa es Cuba, no puede ser de otra manera.