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Ganadería apureña pasó de ser reina a sobreviviente (I)

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El director de Fedenaga asegura que: “Desde el 2000, la guerrilla y el precio muy bajo de la carne y el queso han convertido el contrabando en el mejor negocio del mundo”

Por Sulay Garcia/ Crónica Uno

El rebaño de la ganadería apureña va en merma. De ser el primer productor ganadero de Venezuela desde la época de la Independencia, este estado pasó a estar detrás de Zulia y Barinas.

“No sabemos si somos el tercero, cuarto o en qué lugar estamos. Lo que sí sabemos es que ya no somos el primero”, revela Andrés Colmenares, presidente de la Asociación de Ganaderos del Estado Apure (Agapure).

Chara Melgarejo, productor apureño y director regional de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) calcula que, desde la década de los 90 hasta la fecha, la capacidad productiva del estado Apure ha disminuido en 50 %: “De rey de la ganadería y de la soberanía alimentaria nacional, Apure pasó a ser el rey del contrabando de extracción ganadera por cuenta de la guerrilla colombiana”.

El director de Fedenaga asegura que: “Desde el 2000, la guerrilla y el precio muy bajo de la carne y el queso han convertido el contrabando en el mejor negocio del mundo”.

Pero el “desangradero” de la ganadería apureña no es solo por el contrabando que se sostiene con el abigeato —cada vez más sistematizado y de mayor escala—, también es por las expropiaciones, invasiones, falta de financiamiento, mecanización, insumos, servicios básicos y narcotráfico, expresan los ganaderos apureños.

“Nos roban por punta” “En Capanaparo acabaron con hatos de 4000 y 5000 reses. Esa zona está desolada porque aquí no roban de una o dos reses, como antes, ahora roban es por punta (lote)”, informa Janio Gracia, vicepresidente de Agapure.

Capanaparo es una extensa sabana que abarca los municipios fronterizos Rómulo Gallegos y Pedro Camejo, así como Achaguas, el municipio productor más importante del estado.

“La semana pasada a Orlando Calzadilla le robaron 260 animales, y a Ramón España 350, que eran los que le quedaban de un rebaño de 4000 animales”, añade Gracia.

Lo mismo ocurre en el municipio Muñoz, intermedio entre el bajo y alto Apure. “De Mantecal se llevaron, de noche, más de 200 bufalitos”, afirma Gracia que, además, preside la Asociación Apureña de Productores de Búfalo (Probúfalo).

“Ahora tienen una forma perversa de infundir terror”, relata Colmenares, porque ya no es solo el robo del ganado sino que los delincuentes saquean fincas y sabanas y, durante estos asaltos, golpean, violan y matan a productores, familiares y trabajadores.

Gracia agrega: “Hemos tenido golpes muy duros como el secuestro de nuestro expresidente de Agapure, Antonio Garbis, uno de los primeros productores de El Yagual que tuvo centro de recría raza Brahman en el estado, quien nunca apareció”.

Hato confiscado Tras la desaparición de Garbis en 2005, el hato Mariquitero que era su propiedad fue confiscado y entregado a las comunas. Actualmente, está acabado.

“El hijo aún continúa preso por exigir investigar la muerte de su padre”, añade.

Los ganaderos también recuerdan “el brutal asesinato” del joven ganadero Claudio Calzadilla, que fue desmembrado por una banda de cuatreros indígenas en Capanaparo, el 15 de abril de 2020.

Estos hechos promovidos por la guerrilla y, también, el uso de la zona como corredor del narcotráfico,  han ocasionado el abandono progresivo de casi un millón de hectáreas de sabanas productivas del Capanaparo , revela el presidente de Probúfalo.

“Muchas de las tierras de los hatos las usan de pistas del narcotráfico sin que el productor tenga derecho a protestar. Por eso,  mientras más sabana adentro esté el ganadero más lo admiro porque está produciendo a costa de su vida “, recalca Gracia.

Contrabando de extracción Melgarejo informa que el rebaño nacional pierde, mensualmente, entre 700.000 y 800.000 reses por contrabando de extracción, la mayor parte por las fronteras de Apure y Táchira.

“Más de 30 % de ese contrabando es por la frontera de Apure y cerca de 40 % de ese ganado es apureño porque este estado es el primer productor de levante de ganado para ceba del país”, afirma el ganadero.

Lo anterior significa que una porción importante de los bovinos del país nace en Apure, pero tras su destete son preparados para el matadero en otros estados y es por eso que al menos 4 de cada 10 animales extraídos son apureños, explica.

Los ganaderos refieren que este contrabando, a su vez, ha incrementado y sistematizado el abigeato en el estado Apure ejecutado por la guerrilla junto con bandas de delincuencia organizada, indígenas y funcionarios de cuerpos de seguridad.

“Tenemos 7 % de pérdidas por abigeato. El ganado no se lo llevan los cuatreros, sino los insurgentes de Colombia, que utilizan a los indígenas”, específica Melgarejo.

Explica que la extracción es estimulada por los altos precios en Colombia y por la falta de certificación como “país libre de fiebre aftosa”, puesto que Venezuela es el único de América Latina que aún no está certificado, lo cual impide exportar y competir, legalmente, con precios.

Venezuela tiene la carne más barata del mundo y Apure la más barata de Venezuela. Por ejemplo, si en Apure el kilo de carne cuesta un dólar, en Colombia cuesta entre 2,5 y 2,7 dólares, por eso el contrabando es el mejor negocio”, recalca Melgarejo.

Productores afirman que el bajo precio de la carne propicia el contrabando hacia Colombia. Foto cortesía Crónica Uno. “La herida más grande” Junto con la extracción, “la expropiación es la herida más grande que se le ha causado al estado Apure. Cerca de 700.000 hectáreas fueron intervenidas entre expropiaciones e invasiones”, continúa el director regional de Fedenaga.

Explica que el Estado expropió y avaló invasiones en más de 50 unidades productivas, incluidos los hatos más importantes de Apure como la compañía inglesa Agroflora que “tenía la mejor ganadería nacional”.

Agroflora era la primera organización ganadera del país con 251 mil hectáreas productivas y un rebaño de 139 mil animales: 3 mil búfalos, 2 mil equinos y el resto bovinos de una calidad élite”, describe.

Además, 11 de los 13 hatos productivos de Agroflora son apureños y estos junto con los hatos El Cedral y El Frío, del municipio Muñoz, así como de los ubicados en los municipios fronterizos del Alto Apure, aportaban cerca de 12 % del consumo de carne nacional.

Nada más la compañía inglesa Agroflora, producía 7,5 % de la carne que consumía el país.

“Ese rebaño ha disminuido más de 50% y en calidad ha disminuido mucho más. Este año, estos mismos hatos en manos del Estado, no llegaron a 60.000 reses”, revela Melgarejo.

Aún peor, Gracia asevera que están al borde de la quiebra porque “no pueden sustentar la burocracia que tiene el Gobierno dentro de esos mismos hatos”. Y comenta, además, en forma jocosa: “Yo fui uno de los expropiados, me quitaron una finca con más de 900 reses”.

Según él, las expropiaciones afectaron también “a los no expropiados ni invadidos”, muchos de los cuales abandonaron la producción por temor a perderlo todo.