Economía

La delincuencia: Dueña y señora de los Valles del Tuy

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Paralelamente, un conjunto de políticas sociales implementadas comenzaron a hacer mella en los planes optimistas. Por ejemplo, encontramos la respuesta del Estado a las contingencias climáticas que convirtieron al Tuy en una receptoría de damnificados provenientes de todo el país

El pasado fin de semana, más de mil funcionarios policiales se desplegaron en un operativo mixto en los Valles del Tuy con el objetivo de detener a Deiber Johan González, alias “Carlos Capa”, y a su banda, una de las más peligrosas del país.

La operación, según medios de comunicación, habría saldado con la muerte de al menos 20 hombres supuestamente vinculados con distintas organizaciones criminales de la zona, entre ellas la de Carlos Capa.

Abandono y olvido

Para entender la violencia criminal que golpea en el Tuy, debemos comprender qué ocurre en esta subregión del estado Miranda, que abarca 1.698 Km² y que tiene una población estimada de 690.837 habitantes.

Para los planificadores de los años 60 y 70, la zona era ideal para el crecimiento industrial de Caracas. En pocos años, los Valles del Tuy pasaron de ser una bucólica zona rural, a una pujante zona industrial.

Cientos de empresas se establecieron y se multiplicaron en un eje que se convirtió en un polo de atracción para quienes buscaban empleo y estabilidad.

Paralelamente, un conjunto de políticas sociales implementadas comenzaron a hacer mella en los planes optimistas. Por ejemplo, encontramos la respuesta del Estado a las contingencias climáticas que convirtieron al Tuy en una receptoría de damnificados provenientes de todo el país.

Aunado a ello, la construcción de urbanizaciones de interés social sin centros de estudio, de salud, fuentes de empleo y entretenimiento, lo que sumado a la consolidación de barriadas aisladas, terminó forjando una generación de olvidados. El caldo de cultivo se cocinaba.

La crisis económica gestada en los años 80 dio un golpe mortal a miles de empresas que terminaron cerrando sus puertas. Se estima que hoy en día menos del 20% de la industria y del comercio en la subregión está operativo. Las ciudades se convirtieron en cementerios empresariales.

Además, esta zona está bajo el radio de influencia de dos de las grandes cárceles del país, Yare y El Rodeo. La crisis carcelaria de inicios de siglo vació gran cantidad de delincuentes en esa zona e hizo florecer la cultura del pranato en las barriadas más pobres.

Y para colmo, muchos delincuentes de Caracas, La Guaira y Los Teques tienen en los Valles del Tuy una “zona segura” donde resguardarse cuando la situación se les pone muy caliente.

Sin fuentes de trabajo, de estudio, ni áreas de entretenimiento, con una crisis agravándose, con delincuentes “educando” a los jóvenes y ante la ausencia de un Estado que ponga orden y con la ausencia de los cuerpos policiales, no tardaría en surgir el monstruo que hoy golpea a los tuyeros.

Entre bandas

Si la banda de Carlos Capa es actualmente la más organizada y una de las más peligrosas de esa región, eso no quiere decir que sea la única. “no se debe caer en el error de adjudicar a una sola banda todo un proceso de violencia que tiene años afianzándose”, señala el criminólogo y profesor universitario Luis Izquiel.

Entre las más famosas bandas están las de alias “Cachete”, “El Cámara”, “Chúo Sutil”, “Los Sanguinarios”, “Los Salvajes”, “Peluquín”, y debemos agregar otras decenas de organizaciones desconocidas, pero no menos peligrosas, así como viejas bandas que están casi desaparecidas, pero que todavía existen como “Los Orejones” y la de “El Puti”.

“Estas organizaciones son particularmente crueles, aprendieron el código de los penales y lo aplican al pie de la letra, a sus enemigos los descuartizan, queman y destrozan como forma de advertencia a cualquier rival”, acota Izquiel.

“Recientemente, la banda de Carlos Capa mató a cinco sujetos que no quisieron darle luz verde para que operaran en su sector”, recordó un funcionario municipal consultado, quien pidió que su identidad fuese mantenida bajo reserva.

Los mecanismos de operación de las bandas son más o menos similares, “actualmente casi todas aplican la de los robos por Marketplace, engañan, asaltan y asesinan a sus víctimas”, agrega un periodista radicado en la zona.

“Como forma de financiamiento, casi todas se dedican a la extorsión, también secuestran, roban carros, inmuebles, comercian con drogas, venden armas, ocupan tierras, saquean camiones, asaltan, en fin, se dedican a cualquier cosa que les pueda producir dinero fácilmente”, indica Izquiel.

Una lucha cuesta arriba

Uno de los grandes problemas que tienen los Valles del Tuy para combatir la delincuencia es su extensión, sus enormes zonas totalmente despobladas, llenas de montañas, con muchas salidas hacia Caracas, Aragua, Los Teques, Barlovento, Guárico, Anzoátegui, hacen que sea complicado rastrear a personas que quieren esconderse.

Muchas bandas que operan en la zona, se mantienen alejadas de las autoridades al internarse en las montañas y bosques cercanos.

A las complicaciones geográficas, debe sumarse la complicidad de funcionarios, quienes se encuentran en la nómina de estas organizaciones.

Recientemente, fueron detenidos la directora de la Policía Municipal de Yare, la supervisora Patricia Eliana Rodríguez López, y el jefe de Operaciones de la Policía del municipio Rafael Urdaneta (Cúa) Osmel González, ambos con presuntas vinculaciones con integrantes de bandas que operan en sus jurisdicciones.

La complicidad de las autoridades policiales hace que la mayoría de las operaciones que buscan dar con el paradero de los delincuentes fracasen, ya que una vez que se internan en las montañas es muy difícil dar con ellos.

“El problema de la inseguridad no se elimina mandando a mil o a diez mil policías. Hacen falta políticas sociales y económicas, más que poner autobuses para que la gente viaje a Caracas, en esas áreas deben ofrecerse fuentes de estudio, trabajo, entretenimiento, deporte, debe haber una recuperación de los espacios, formación ciudadana, atención a quienes están en riesgo. Los operativos son necesarios, pero sin políticas a corto, mediano y largo plazo, no están haciendo nada”, concluye Izquiel. Siguenos en Telegram , Instagram , Facebook y Twitter para recibir en directo todas nuestras actualizaciones